EL LIBRO ROJO DE REVILLA Y ZAPATERO

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LENTA Y CAPRICHOSA

Por mucho que nos empeñemos, el ser humano es incapaz de actuar en contra de la voluntad de la naturaleza. Podemos ganar la primera batalla, pero el resultado final siempre es favorable a esta.

En los últimos años e incluso días hemos podido ver como fruto de esta batalla, la naturaleza nos arrebataba con un golpe de mar símbolos tan significativos para Santander y Cantabria como la “Horadada” o El Puente del Diablo.

Es lógico que queramos que los elementos permanezcan estáticos de por vida, pero es imposible y no es bueno ni responsable actuar en contra de la voluntad caprichosa y pausada de la naturaleza.

Reflexionando sobre los hechos acaecidos los últimos días me preguntaba si la creación del “Puente de Diablo” a causa de la erosión, en su día ocasionó a nuestros antepasados consternación y si su voluntad por aquel entonces fue la de adulterar de forma artificial la singular obra de la naturaleza.

Probablemente si en aquel entonces se hubiera actuado, no hubiéramos podido hablar de dicho puente, y de igual manera hubiera ocurrido con “la Horadada”.

Debemos aceptar y entender los caprichos de la naturaleza, enmendarlos es un error e intentar entenderlos es en mi modesta opinión la mejor de afrontar la realidad.

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¿CUANTO CUESTA?

El gobierno de Cantabria, va a imitar la iniciativa tomada por otras comunidades autónomas y países de informar a los usuarios del Servicio Cántabro de Salud a cuanto asciende el montante del servicio prestado.

Propongo se amplíe la propuesta y también se nos informe periódicamente cuanto nos cuesta el señor Revilla y la señora Gorostiaga, los consejeros, sus comidas, sus viajes, su personal, su caprichos, su publicidad, el CES, CANTUR, SODERCAN, SICAN… etc.

Estoy seguro que esta medida si nos pondría los pelos de punta a todos los Cántabros y nos haría ser conscientes de lo que nos cuestan las payasadas de Revilla y sus caprichos. ¡Eso si que nos duele y no lo que nos cuesta la sanidad.!

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EL AMOR DE UNA DAMA Y LA INFAMIA DE UN CABALLERO

Érase una vez que se era una dama honesta y virtuosa, firme y guerrera, única y entregada, forjada en mil batallas de las de antaño, de aquellas que los siglos contemplan, de aquellas que loan los libros de Historia. El mar teñía de azul sus vestidos; el ocre de la tierra alimentaba a los hombres recios que a ella adoraban; el cálido verde inundaba como una ola de color puro todo aquello que nuestra vista anhelaba.

Esta dama era famosa (en el sentido renacentista de la palabra y no en el actual belenestabaniano); su nombre, Cantabria, era llevado con orgullo por aquellos que de su recio porte se alejaban. Portaba con dignidad el estandarte de la fuerza y el valor, acogía como suyos a los que a sus puertas llamaban buscando cobijo y su hermosura era conocida allende los mares.

Tales eran sus virtudes, exaltadas en rimas y coplas, que un día de infausto recuerdo un infame caballero la cortejó sin denuedo ni descanso. El caballero, proveniente de Polaciones y de nombre Revilla, cantó, cual trovador de tercera, su amor por la dama, su pasión y su desaforada entrega. Hechizada como la tripulación de Ulises ante las sirenas, la dama Cantabria creyó sus palabras, palabras bienintencionadas, rimbombantes aunque vacuas y que, ni por un momento, dejaron traslucir sus verdaderas intenciones. Y, entonces, comenzó la ruina de la pobre infeliz.

Su nombre se hizo chanza, su recuerdo borroso, sus gestas difusas, todo se transformó en parabienes para el infame caballero y en desgracia para la antaño fuerte dama. Él, que prometió llevar su belleza por los cuatro confines del mundo, utilizó su confianza para medrar y obtener así todo aquello que no había conseguido en justa liza contra su adversario, el caballero Diego. Él le arrebató su nombre, lo pisoteó y degradó, lo convirtió en símbolo de mofa y escarnio. Se erigió en bufón de corte, en titiritero real, en metáfora
del desastre, el sectarismo, el oprobio y la negligencia.

La dama Cantabria no salía de su estupor, entre neblinas contemplaba su caída al vacío, la tristeza y vergüenza de su gente, la desesperación de aquellos que habían perdido todo mientras el infame caballero copaba portadas y noticias por sus continuos desprecios hacia el rigor y la verdad. Pero, ¿qué podía hacer ella? ¿llorar?, ¿rendirse y darlo todo por perdido? ¡No! ¡Jamás! ¡Eso nunca! La gentil dama decidió luchar, recuperar su pasado de grandeza y demostrar que la deslealtad y la infamia se pagan.

Escondida entre los muros de su prisión, encerrada tras los barrotes como una criminal, ideó un plan de lucha y, como Rapunzel antes que ella había confiado ciegamente en su príncipe, la dama Cantabria confió en el caballero Diego, de nombre Nacho, de grandes cualidades y notables virtudes.

Juntos emprendieron el camino hacia la libertad, hacia la justicia y la equidad, hacia los valores que ya creíamos perdidos, en resumidas cuentas, hacia todo aquello que un día vimos cómo se escapaba y queríamos recuperar. Los peligros los acecharon, la sombra del indigno fue muy alargada, su poder notorio y contra sus ansías de venganza lucharon denodadamente la dama y su caballero. Mas finalmente triunfaron y de esta victoria se hicieron eco todos los que amaban a la dama, su gesta se convirtió en canción y su entrega mutua los hizo fuertes y respetados.

Su andadura se inicia hoy pues el destino en justicia, los debe unir y así, un nuevo cuento con final feliz arrancará en mayo de 2011. Y colorín, colorado …

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LA BORREGA

A muchos probablemente este título les sea sugerente e incluso puedan caer en la tentación de asignar este calificativo a ….. mejor me voy a callar y voy a pasar a contaros algo que creo merece la pena conozcáis.

Los pueblos y sus gentes son los mejores conservantes de las tradiciones, y es de una de ellas de la que os quiero hablar. El motivo que me impulsa a hacerlo es lo impresionante que es que en pleno siglo XXI, el siglo de la individualidad, aun se respeten tradiciones que unen a pueblos enteros en torno a una mesa.

Es el caso de una celebración que tiene lugar en uno de mis pueblos, en Menaza, “La Borrega” y creo que es mejor hacer un copy paste de una nota escrita por un familiar (Claudio Gómez) explicando dicha fiesta.

Mi abuela, María García Costana, nacida el año 1885, había oído contar a su padre, Narciso, que el padre de este, Dionisio, le decía que desde la victoria de la Guerra de la Independencia, año 1814, se venía celebrado la borrega “nombre que se da a la oveja joven que no haya parido y esté gorda”. (Anteriormente no se si se celebraba, puede que sí).

La cosa comenzó con el ganado trashumante, rebaños de ovejas que pasaban por el pueblo, los cuales para poder pastar, pagaban cada año una oveja; estos rebaños venían andando desde Extremadura a la Sierra de Hijar o Brañosera.

La oveja se comía la noche de Todos los Santos por los mozos del pueblo y ése día entraban los nuevos mozos, al cumplir los 18 años,” a ser de hecho y derecho”, mozos.

El pueblo, daba a los mozos, una cántara de vino, por tocar las campana a muerto, tres o cuatro veces por la noche y en una parte de ése vino también tenían participación los chavales del pueblo.

La cena se celebraba en la casa que quisiera guisarles la borrega, por ello le daban la sangre y el vientre con lo que la señora hacia morcillas para ella.

Por tener que tocar las campanas, se pasaba la noche jugando a la baraja, “un poco mas caro de lo normal” y bebiendo el vino que dio el pueblo, con alegría.

Cuando acabó la trashumancia y dejaron de pasar los rebaños por el pueblo; para seguir la tradición, se compraba la borrega a algún ganadero del pueblo y si no la tenía, se iba a los pueblos vecinos por la noche, después de recoger los rebaños, se escogía una que estuviese gorda y la quisiera vender y si se podía, se le atropaba una gallina o un pollo para celebrar la compra.

Pues, en Menaza, se sigue celebrando “la cena de la borrega”; se hace el sábado más próximo al día de Todos los Santos; los mozos y los que lo fueron, desde 18 a 90 años, casados, solteros, hijos, amigos y vecinos del pueblo

Además pensamos seguir conmemorándolo por muchos años. Esperamos que la tradición de “LA BORREGA” siga de hijos a nietos; por tiempo indefinido.

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EL SOCIALISTA

He encontrado este video en youtube, lo comparto con tod@s vosotr@s para que hagais memoria.

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EL AMOR DE UNA DAMA Y LA INFAMIA DE UN CABALLERO

Érase una vez que se era una dama honesta y virtuosa, firme y guerrera, única y entregada, forjada en mil batallas de las de antaño, de aquellas que los siglos contemplan, de aquellas que loan los libros de Historia. El mar teñía de azul sus vestidos; el ocre de la tierra alimentaba a los hombres recios que a ella adoraban; el cálido verde inundaba como una ola de color puro todo aquello que nuestra vista anhelaba.

Esta dama era famosa (en el sentido renacentista de la palabra y no en el actual belenestabaniano); su nombre, Cantabria, era llevado con orgullo por aquellos que de su recio porte se alejaban. Portaba con dignidad el estandarte de la fuerza y el valor, acogía como suyos a los que a sus puertas llamaban buscando cobijo y su hermosura era conocida allende los mares.

Tales eran sus virtudes, exaltadas en rimas y coplas, que un día de infausto recuerdo un infame caballero la cortejó sin denuedo ni descanso. El caballero, proveniente de Polaciones y de nombre Revilla, cantó, cual trovador de tercera, su amor por la dama, su pasión y su desaforada entrega. Hechizada como la tripulación de Ulises ante las sirenas, la dama Cantabria creyó sus palabras, palabras bienintencionadas, rimbombantes aunque vacuas y que, ni por un momento, dejaron traslucir sus verdaderas intenciones. Y, entonces, comenzó la ruina de la pobre infeliz.

Su nombre se hizo chanza, su recuerdo borroso, sus gestas difusas, todo se transformó en parabienes para el infame caballero y en desgracia para la antaño fuerte dama. Él, que prometió llevar su belleza por los cuatro confines del mundo, utilizó su confianza para medrar y obtener así todo aquello que no había conseguido en justa liza contra su adversario, el caballero Diego. Él le arrebató su nombre, lo pisoteó y degradó, lo convirtió en símbolo de mofa y escarnio. Se erigió en bufón de corte, en titiritero real, en metáfora
del desastre, el sectarismo, el oprobio y la negligencia.

La dama Cantabria no salía de su estupor, entre neblinas contemplaba su caída al vacío, la tristeza y vergüenza de su gente, la desesperación de aquellos que habían perdido todo mientras el infame caballero copaba portadas y noticias por sus continuos desprecios hacia el rigor y la verdad. Pero, ¿qué podía hacer ella? ¿llorar?, ¿rendirse y darlo todo por perdido? ¡No! ¡Jamás! ¡Eso nunca! La gentil dama decidió luchar, recuperar su pasado de grandeza y demostrar que la deslealtad y la infamia se pagan.

Escondida entre los muros de su prisión, encerrada tras los barrotes como una criminal, ideó un plan de lucha y, como Rapunzel antes que ella había confiado ciegamente en su príncipe, la dama Cantabria confió en el caballero Diego, de nombre Nacho, de grandes cualidades y notables virtudes.

Juntos emprendieron el camino hacia la libertad, hacia la justicia y la equidad, hacia los valores que ya creíamos perdidos, en resumidas cuentas, hacia todo aquello que un día vimos cómo se escapaba y queríamos recuperar. Los peligros los acecharon, la sombra del indigno fue muy alargada, su poder notorio y contra sus ansías de venganza lucharon denodadamente la dama y su caballero. Mas finalmente triunfaron y de esta victoria se hicieron eco todos los que amaban a la dama, su gesta se convirtió en canción y su entrega mutua los hizo fuertes y respetados.

Su andadura se inicia hoy pues el destino en justicia, los debe unir y así, un nuevo cuento con final feliz arrancará en mayo de 2011. Y colorín, colorado …

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