LA BORREGA

A muchos probablemente este título les sea sugerente e incluso puedan caer en la tentación de asignar este calificativo a ….. mejor me voy a callar y voy a pasar a contaros algo que creo merece la pena conozcáis.

Los pueblos y sus gentes son los mejores conservantes de las tradiciones, y es de una de ellas de la que os quiero hablar. El motivo que me impulsa a hacerlo es lo impresionante que es que en pleno siglo XXI, el siglo de la individualidad, aun se respeten tradiciones que unen a pueblos enteros en torno a una mesa.

Es el caso de una celebración que tiene lugar en uno de mis pueblos, en Menaza, “La Borrega” y creo que es mejor hacer un copy paste de una nota escrita por un familiar (Claudio Gómez) explicando dicha fiesta.

Mi abuela, María García Costana, nacida el año 1885, había oído contar a su padre, Narciso, que el padre de este, Dionisio, le decía que desde la victoria de la Guerra de la Independencia, año 1814, se venía celebrado la borrega “nombre que se da a la oveja joven que no haya parido y esté gorda”. (Anteriormente no se si se celebraba, puede que sí).

La cosa comenzó con el ganado trashumante, rebaños de ovejas que pasaban por el pueblo, los cuales para poder pastar, pagaban cada año una oveja; estos rebaños venían andando desde Extremadura a la Sierra de Hijar o Brañosera.

La oveja se comía la noche de Todos los Santos por los mozos del pueblo y ése día entraban los nuevos mozos, al cumplir los 18 años,” a ser de hecho y derecho”, mozos.

El pueblo, daba a los mozos, una cántara de vino, por tocar las campana a muerto, tres o cuatro veces por la noche y en una parte de ése vino también tenían participación los chavales del pueblo.

La cena se celebraba en la casa que quisiera guisarles la borrega, por ello le daban la sangre y el vientre con lo que la señora hacia morcillas para ella.

Por tener que tocar las campanas, se pasaba la noche jugando a la baraja, “un poco mas caro de lo normal” y bebiendo el vino que dio el pueblo, con alegría.

Cuando acabó la trashumancia y dejaron de pasar los rebaños por el pueblo; para seguir la tradición, se compraba la borrega a algún ganadero del pueblo y si no la tenía, se iba a los pueblos vecinos por la noche, después de recoger los rebaños, se escogía una que estuviese gorda y la quisiera vender y si se podía, se le atropaba una gallina o un pollo para celebrar la compra.

Pues, en Menaza, se sigue celebrando “la cena de la borrega”; se hace el sábado más próximo al día de Todos los Santos; los mozos y los que lo fueron, desde 18 a 90 años, casados, solteros, hijos, amigos y vecinos del pueblo

Además pensamos seguir conmemorándolo por muchos años. Esperamos que la tradición de “LA BORREGA” siga de hijos a nietos; por tiempo indefinido.

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